¿Mindfulness? El poder de vivir en el aquí y ahora

Mindfulness significa mantener una conciencia momento a momento de nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones corporales y el entorno que nos rodea.
La atención plena también implica aceptación, lo que significa que prestamos atención a nuestros pensamientos y sentimientos sin juzgarlos.
Muchas veces nos encontramos en situaciones donde no prestamos atención, lo hacemos de manera automática como respirar o caminar. A estas situaciones de inconciencia las podemos traducir a un estado de “piloto automático”.
La idea del mindfulness es practicar la atención plena, la escucha activa, sintonizar nuestros pensamientos con lo que estamos sintiendo en el momento presente, en vez de repetir el pasado o imaginar el futuro.

Según diferentes investigaciones, una persona promedio vive su vida estando un 47% en piloto automático, nuestra mente absorbe toda nuestra atención haciendo que vivamos la vida en un estado de inconciencia o ensueño, ya que cuando nos encontramos en piloto automático no estamos completamente “allí” en ese momento.

En este mundo ocupado e hiperconectado en el que vivimos, es muy fácil perdernos en piloto automático la mayor parte del día … todos los días. Al vivir de esta manera, a menudo no nos damos cuenta de la belleza de la vida, no escuchamos lo que nuestros cuerpos nos dicen y, con demasiada frecuencia, nos quedamos atrapados en formas mecánicas condicionadas de pensar y vivir que pueden ser dañinas para nosotros mismos o para los demás.

En el piloto automático, solemos perdernos en el “hacer”, por lo que nos encontramos constantemente esforzándonos, esforzándonos y “haciendo las cosas” en lugar de vivir realmente. También nos volvemos vulnerables a la ansiedad, el estrés, la depresión y la reactividad. La investigación muestra, de hecho, que cuanto más vagan nuestras mentes, menos felices somos (1).

¿Qué es Mindfulness?

La atención plena es lo opuesto a la falta de atención. Significa levantarse del piloto automático y “volver a tomar el volante” de nuestra atención. Practicamos la atención plena al mantener un conocimiento de momento a momento de nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones corporales y el entorno que nos rodea. La atención plena también implica no juzgar, lo que significa que prestamos atención a nuestros pensamientos y sentimientos con la actitud de un testigo imparcial, sin creer en ellos o tomárselos personalmente. Jon Kabat Zinn define la atención plena como: “Prestar atención;

A propósito, en el momento presente, y sin prejuicios “. Me gusta esta definición porque nos permite ver exactamente cuáles son los componentes de la atención plena. A través de esta definición, Jon nos muestra que hay tres formas específicas en las que nuestra atención “cambia de rumbo” cuando practicamos la atención plena. En primer lugar, nuestra atención se lleva a cabo …

1. Propósito
La atención plena implica la dirección consciente y deliberada de nuestra atención. Cuando estamos en piloto automático nuestra atención está siendo barrida por una corriente de procesos de pensamiento interminables (y no siempre positivos), pero cuando somos conscientes, nos “despiertan” y salimos de esa corriente, colocando la atención donde elegimos. Otra forma de decir “a propósito” es conscientemente. Estamos viviendo más conscientemente, más despiertos, más plenamente nosotros mismos cuando prestamos atención de esta manera. En segundo lugar, nuestra atención está inmersa …

2. En el momento presente
Si lo dejamos a sus propios dispositivos, nuestra mente habitualmente se aleja del momento presente. Constantemente se ve atrapado en la repetición del pasado y la proyección hacia el futuro. En otras palabras, rara vez estamos completamente presentes en el momento. La atención consciente, sin embargo, está completamente comprometida con la experiencia del momento presente: el aquí y el ahora. Dejamos ir la tensión causada por querer que las cosas sean diferentes, la tensión de querer constantemente más, y en cambio aceptamos el momento presente tal como es. Y tercero, nuestra atención se lleva a cabo …

3. Sin prejuicios
Cuando practicamos mindfulness no pretendemos controlar, suprimir o detener nuestros pensamientos. Simplemente pretendemos prestar atención a nuestras experiencias a medida que surgen sin juzgarlas ni etiquetarlas de ninguna manera. La atención plena nos permite ser el observador de las percepciones sensoriales, los pensamientos y las emociones a medida que surgen sin quedar atrapados en ellos y ser barridos en su corriente. Convertirse en el observador de esta manera, es menos probable que desarrolle mecánicamente las viejas formas habituales de pensar y vivir. Abre una nueva libertad y elección en nuestras vidas.

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