Las emociones en un proceso de venta

Nos pasamos la vida tomando decisiones, diciendo que si, que no, que no nos gusta, que nos encanta. Pensando en lo mejor para nosotros o para el bien común. Y muchas veces estas decisiones se toman en un contexto concreto: en un proceso de venta.

En un proceso de venta, las decisiones son lo importante, la esencia. De esto nadie tiene ninguna duda. Pero ¿qué hay detrás de cada decisión, porque elegimos lo que elegimos?

Un ejemplo muy simple y cotidiano: vas al mercado y hay dos puestos idénticos de fruta. Los dos ofrecen un producto de la misma calidad y al mismo precio. En esta situación, ¿qué es lo que nos haría tomar la decisión? Pues bien, la decisión se va a basar en aquello que nos queda cuando apartamos la razón: la emoción.

En un proceso de ventas, la emoción tiene una importancia clave, porque cuando lo racional, la cabeza, ya no nos es útil, es a lo vamos a recurrir. Y de hecho, este cambio a lo emocional a veces es imperceptible, porque estamos tan acostumbrados a actuar en el lado de lo mental que no tenemos la sensibilidad suficiente para percibirlo.

Pero las emociones están ahí, y son decisivas. Decisivas porque el veredicto final siempre va a pasar por el juicio de la emoción. Y ese, como profesional, es el más importante de los componentes en la venta.

Si tu producto es bueno, no dependerá de ello su éxito. Dependerá de cómo se presenta, de todo lo que se le transmita al cliente. Al fin y al cabo, estamos hablando una vez más del comportamiento de las personas, su personalidad, sus gustos, sus deseos y necesidades.

Ahora viene la siguiente pregunta, ¿cómo puedo sensibilizarme lo suficiente para percibir dichas emociones, tanto en mi como en mi cliente? ¿cómo darles el peso que merecen, y usarlo a mi favor? Pues como todo proceso con implicación emocional, empieza por el autoconocimiento.

Para adquirir dicha sensibilidad es de vital importancia conectar con uno mismo, estudiar nuestro comportamiento para entenderlo, aceptarlo, y así poder entender el de aquel o aquella que tengo delante. Y para ello, para emprender este proceso de autocomprensión, es de gran ayuda contar con un apoyo, tanto personal como profesional, para acompañar el proceso.

El coaching es por ejemplo, una herramienta excelente. Tener a alguien que te ayude a identificar tus emociones, para ver la implicación que tienen éstas en nuestras decisiones, es de una ayuda inmensurable.

La emoción no es algo que se aprenda sino algo de lo que se debe aprender. Si lo que buscas es darle un giro a tu proyecto, hacerlo más personal y por tanto mucho más atractivo, este es tu lugar.

En Oxígeno Emocional te ofrecemos todo aquello que necesitas para dar el cambio, ahora solo depende de ti. Creemos que conocerse es la mayor herramienta de venta, ¡y está al alcance de tu mano!

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